domingo, 19 de enero de 2014

El cine es mentira. Más mentira que nunca.

El cine y la ficción en general hacen cada vez mayor uso de los efectos visuales. Cada vez más se impone la combinación de cromas, máscaras, capas de video y rodajes en digital que permitan a los especialistas trabajar rápido y barato sobre códigos binarios. Antes de seguir, es casi obligatorio reproducir este video sobre los efectos visuales de El Lobo de Wall Street de Martin Scorsese, merece mucho la pena. 




Los artistas que hay detrás de los efectos visuales son sin duda la nueva materia prima de Hollywood. Recién llegados al cole, se han convertido pronto en los más buscados por los grandes estudios. Llegaron para hacer escenas que no podían ser rodadas con medios rudimentarios: Desde las batallas de El Señor de los Anillos hasta el efecto cómic de Zach Snyder (300, Watchmen). Llegaron, a fin de cuentas, para ser sinónimo de espectáculo, de efectos especiales y de cine palomitero.


Neo y el Agente Smith rodeados del típico verde-feo-pistacho-croma
 durante el rodaje de la única buena de Matrix.


Tan rápida ha sido su inmersión en la industria que incluso películas enteras se conciben por y para aprovechar su existencia (Pacific Rim o Battleship). Incluso los cineastas más tradicionales se apuntan al juego, dando a luz cintas que hasta hace bien poco hubieran resultado imposibles; Gravity de Alfonso Cuarón o La vida de Pi de Ang Lee me parecen buenos ejemplos.


En La vida de Pi nos hicieron creer que un indio se perdía en el pacífico con un tigre,
cuando lo más trepidante que hicieron fue esperar la cola del Aquopolis.


Y claro, los estudios aprenden rápido. Todo eso de disminuir los costes de rodaje les encanta. Así que más allá de la fantasía y la ciencia ficción, los cromas y los trucos de postproducción empiezan a tomar protagonismo. Películas de todo tipo acostumbran en estos últimos años, ya no a usar, sino a abusar de las nuevas posibilidades informáticas. ¿Estamos rozando cotas extremas? ¿Necesitan todas las películas estos efectos? El otro día un amigo compartió en facebook el video que hay al comienzo de esta entrada. Inmediatamente se lo pasé a cinco o seis coleguis más que saben bastante del tema y lo cierto es que coseché una variedad brutal de opiniones. "Esto es la polla. Que genidalidad", me dijo uno, al mismo tiempo que otro me respondía  "Que logrados. Como nos la cuelan" y otros muchos me comentaban "Esto ya no es cine".  Ahí está el debate.

El noble oficio del informador meteorológico. Uno de los sectores
más beneficiados por el avance del sistema de croma.


La increíble versatilidad de los nuevos efectos visuales permite suplir con ellos a un buen número de los tradicionales profesionales del cine: Localizadores y escenógrafos tienen cada vez menos trabajo, y es que el tiempo de las maquetas, las máscaras y los grandes escenarios está llegando a su fin. Una tela verde puede hacer las veces de Paris, de la sabana de África, de la Tierra Media o del océano pacífico. Y además, en medio del océano pacífico pueden meter meteoritos cayendo, una horda de trasgos montados en tiranosaurios y a Obama pilotando una nave espacial. Todo ello junto en la misma escena, aunque en guión sólo apareciese lo de los tiranosaurios.


A la izquierda vemos los materiales usados en el rodaje de la trilogía original
de Star Wars (1977-1981). A la derecha los usados en el rodaje
de la segunda trilogía. (2000-2005).


Lo que está claro es que estas nuevas técnicas están cambiando el modo de hacer cine. Desde la composición de planos hasta las técnicas de actuación, todo se adapta a contrarreloj para ser compatible con el atracón de efectos digitales. El gran lado positivo del asunto recae en la democratización que traen consigo los avances de este tipo. Mientras que montar un gran escenario o viajar hasta la localización de una secuencia costaba antes miles de dólares, el afortunado realizador que disponga ahora de unas cortinas y de dos focos, puede rodar su corto haciendo uso del software de turno. 

Y para acabar, otro video en el que vemos a Leonardo rodeado de telas monocromáticas; Esta vez en el rodaje de El Gran Gatsby. Porque nunca está de más ver a Leonardo.

viernes, 3 de enero de 2014

Inside Llewyn Davis es un Inside Coen Brothers

Ayer hice mi primer cine del año viendo la nueva de los Coen. A esos dos hombretones judíos les profeso una admiración ilimitada y puesto que he visto sus anteriores quince pelis, me parecía coherente que Inside Llewyn Davis fuera mi primer largo del 2014 en la gran pantalla.



El actor Oscar Isaacs poniendo la típica cara de un músico de folk
sin dinero que se encuentra un gato en Manhattan.

Encuentro a Inside Llewyn Davis una de las películas más características de los brothers. De hecho dudo que pueda llegar a entusiasmar a alguien no familiarizado con su cine a no ser que sea un buen fan del Greenwich Village de los 60, del folk o de Bob Dylan. No intenta satisfacer al espectador de ningún modo. No es superficial, tampoco muy profunda. No tiene un final feliz, ni tampoco un final triste. Es imposible que el espectador empatice con ninguno de sus personajes y en todo momento conserva ese tono frío y distante. Sin embargo tiene esa magia inexplicable, ese todo en uno, ese barroquismo que brota de la más pura sencillez narrativa. Es una película de atmósferas, de personajes perdidos en un mundo gris y de situaciones que se abren hueco entre lo cómico y lo trágico. Tiene por lo tanto todos los ingredientes que una película de Joel y Ethan Coen debe tener. 



"Ey! Hola que pasa! Somos los Coen y nuesro rollo es hacer 
planos generales de gente pasando frío en distintas pelis" Los Coen.


Los Coen nacieron en Minnesota, tierra de bosques y lagos. Su padre era catedrático de economía. Su madre, catedrática también, enseñaba Historia del Arte en la universidad de St. Cloud State. La hermana mayor de ambos estudió medicina y hoy es una importante neurocirujana en Israel.  Se criaron en un hogar de tradiciones judías que rebosaba cultura y conocimiento, de hecho el propio Ethan Coen quiso licensiarse en filosofía antes de dedicarse al cine junto a su hermano. Y con toda esa cultura a cuestas se mudaron a Nueva York. Y lo pasaron mal. Durante años intentaron salir a flote en una industria que ignoraba a los recién llegados y a menudo aclamaba a los mediocres. Algo parecido le pasa al antiheroe Llewyn Davis a lo largo de su nueva cinta. Encuentro mucho de biográfico en esta película, casi tanto como había en Un tipo serio o Barton Fink. 

Si hay algo que me apasiona de ellos es la soberbia reinvención de su habitual lenguaje cinematográfico. Maestros del cine independiente parecen más auteurs europeos que realizadores norteamericanos. Dejan su propio sello en todo lo que hacen. Espacios vacios en planos abiertos que muestran la américa rural, secundarios misteriosos cargados de excentricidad y protagonistas que se ven superados por el mundo que les rodea; perdedores en lo económico y casi siempre en lo moral. En Inside Llewyn Davis unos cuantos hilarantes momentos en el interior de un coche bastan para rememorar Fargo, El Gran Lebowsky, O Brother! o cualquiera de sus ya míticas escenas cómicas a cuatro ruedas.


De izquierda a derecha y empezando por arriba Quemar después de leer, El gran Lebowsky, Raising Arizona, O Brother! , Fargo y la nueva Inside Llewyn Davis. Había aún más fotos de peña conduciendo en sus pelis pero me descuadraba el tamaño de la página.

Más allá de lo estético destaca otra seña de identidad bastante chula; La capacidad de utilizar a grandes actores que permanezcan alejados de las altas esferas de Hollywood. Esta película cambiará la carrera de su protagonista, el guatemalteco Oscar Isaacs, al igual que ya pasó antes con Turturro o John Goodman, que aparece en esta nueva cinta por cierto y está espectacular en su papel. Como curiosidad en el reparto cabe destacar el papel de Jusin Timberlake como un músico folk vendido a la industria y el de su novia en la ficción, la actriz Carey Mulligan, casada en la vida real con otro cantante folk, el vocalista de la banda Mumford & Sons. 


Por eso digo que Inside Llewyn Davis es un inside Coen Brothers. Y ahora os dejo con una de las canciones de la peli que es muy folk y muy de gatos en Manhattan y de viajes en coche sin calefacción ...y que a mi me gusta mucho.