“El cine es como un campo de batalla. Amor, furia, acción, violencia, muerte. En una palabra, emoción” Jean-Luc Goddard.
La violencia ha acompañado al cine desde sus inicios. Sin embargo ha ido variando en cuanto a su presentación tomando en según que épocas más o menos protagonismo para acabar siendo fuertemente reivindicada. Desde los 90 y hasta la actualidad se ha impuesto una estilización de lo violento a base del cine de lo espectacular y del reconocimiento de ciertos directores que han decidido hacer de la brutalidad su bandera. Quede claro que no estamos hablando del cine gore ni nada por el estilo y que lejos de opinar al respecto de los siempre polémicos dilemas morales que esto plantea voy a tratar de explicar que leches está pasando aquí y por qué nos molan tanto los mamporros.
La profesora Asun Bernárdez en su ensayo Violencia y cine, el sabor amargo de una fascinación, cuenta que entre los taquillazos de Hollywood y hasta los años ochenta sólo existía la representación de la “buena” y de la “mala” violencia. Es decir, sólo aparecía una violencia utilizada por los malos malísimos, y otra violencia utilizada por los buenos para reconstituir el orden social (imaginad a James Bond, Superman o Espartaco dando hostias a diestro y siniestro).
Aunque no comparto del todo esta teoría porque pienso que omite grandes (y taquilleras) obras en las que la violencia no obedece a este patrón (A bote pronto pienso en El Padrino, La naranja mecánica o los western de Sergio Leone) si que creo que es en los ochenta y los noventa cuando el cine independiente norteamericano pone de moda lo que hoy conocemos como estilización de la violencia. Algo que por otro lado los asiáticos llevaban haciendo décadas sin que nadie les hiciera ni puto caso.
Si bien es cierto que durante los 50 surge en Hollywood la llamada Generación de la violencia con directores como Anthony Mann o Don Siegel, no es hasta finales del siglo XX cuando esta misma es reivindicada como un motivo "bello" o estético. ¿Pero por qué ahora? ¿Por qué regodearse en la violencia a estas alturas?
La mayoría de críticos coincide con que a los autores jóvenes les viene pillando lejos eso de las grandes guerras de principios de siglo y que por ello no tienen tanto reparo en mostrar la brutalidad humana como lo tenían sus padres y abuelos. Al mismo tiempo se les brinda la posibilidad de rodar con nuevos e impactantes avances técnicos por lo que pueden contar esa brutalidad desde un punto de vista estéticamente espectacular. Para rematar todo esto, parece que los simpáticos espectadores hemos perdido la capacidad de asombro a base de años de ver violencia en nuestras pantallas, así que se hace necesario un nuevo modo de abordar la misma. El antihéroe violento de Taxi Driver o la excitación con la que se trata el canibalismo en El silencio de los corderos son ejemplos prematuros de lo que está por llegar.
A principios de los 90, películas minoritarias y poco taquilleras entre las que destaca Reservoir Dogs pasan a ser aclamadas por la crítica. De la noche a la mañana tienen una influencia brutal en el cine comercial y en un periodo de solo cinco años inundan las pantallas cintas como El club de la lucha, Seven, Pulp Fiction, American History X, Asesinos Natos, Matrix, Four Rooms o Abierto hasta el amanecer. La fama de directores como Quentyn Tarantino, Oliver Stone o Martin Scorsese arrastra consigo a otros que basarán toda su cinematografía en la estilización de lo violento como Zack Snyder (300, Watchmen), Guy Ritchie (Snatch, RocknRolla) o Robert Rodriguez (Sin City, Machete).
A pesar de ello no toda la violencia cinematográfica se ha tratado de embellecer. Lejos del blockbuster sigue existiendo una violencia tratada de un modo más real. Películas entre las que destacan por ejemplo Tesis de Amenabar, Funny Games de Haneke o Una Historia de violencia de David Cronenberg.
Cierro con una frase de un macarra, grosero y sin escrúpulos que resulta ser un genio del celuloide.
"La cámara se inventó para la acción y la violencia. (...) Claro que Kill Bill es una jodida película violenta, es que es una película de Tarantino. Uno no va a ver a Metallica y les pide que bajen el volumen de la música." Quentyn Tarantino.

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